La casa que protagoniza el post de la semana se ha convertido en un espacioso, limpio y luminoso salón comedor, que enamora a simple vista. Tras una intensa remodelación, la decoradora Jeanne Campana ha conseguido transformar lo que era un espacio sin personalidad, en una maravillosa habitación con vistas a un exterior campestre, desde el que entra el sol a raudales e inunda la zona del salón principal de luz natural donde la paleta de blancos, arena y dorado, refulge como el astro rey.
Toques de colores suaves de los cómodos sofás, el verde mint de los cojines, los azules suaves y el oro metálico modernizan el espacio junto a una alfombra de sisal que ocupa prácticamente todo el espacio. Me encanta la mesa de madera del salón, con pequeños compartimentos en los que sus propietarios guardan objetos y recuerdos como si de pequeños tesoros se tratara.
Las estanterías de obra enmarcan la chimenea y el detalle arquitectónico del techo le da un protagonismo absoluto a la preciosa lámpara orbe de techo dorada.
El rincón dedicado a zona de trabajo es ligero y personal gracias a una mesa con sobre de cristal y patas cromadas estilo borriqueta modernas, que es absolutamente preciosa y se integra a la mil maravillas con el resto de la decoración del salón.
Claramente la luz que entra por los ventanales con cuarterones son los que proporcionan ese halo de suavidad, luminosidad y elegancia bien estudiada a este espacio tan personal que me encanta. Todo en él respira paz y quietud, e invita a permanecer largas veladas disfrutandolo.








Una maravillosa habitación con vistas. 

















