Muchas veces nos encontramos con el dilema de querer convertir una habitación o un mueble determinado muy soso y sin personalidad en algo novedoso, lleno de originalidad y que nos haga sentirnos creativos y decoradores cuasi profesionales, pero no encontramos esa transformación que nos haga sentirnos como tales o nos entra el pánico escénico y nos sentimos incapaces de llevarlo a cabo. Es complicado si no tienes muy claro cual es el resultado final que deseas, y en muchas ocasiones, aunque tengas claro lo que quieres te sientes desbordado por el como conseguirlo, sin dejarte un pastón en esa transformación.
Está claro que nadie da duros a pesetas y que si quieres un resultado más que profesional, tienes que tener ciertas nociones sobre bricolaje, con lo que ello conlleva, es decir, conocer las pinturas y como utilizarlas, tener un conocimiento básico sobre tapizado, saber usar las herramientas adecuadas convenientemente y tener nociones de carpintería, conocimientos que como mínimo son puntos necesarios para poder llevar tu proyecto a buen puerto. Pero no vamos a dejarnos llevar por el temor ni la falta de seguridad ¡quien dijo miedo¡ :)
Mi finalidad de hoy consiste en recopilar ideas de algunos "antes y después" realizados por manitas del bricolaje pero perfectamente factibles para cualquiera con voluntad, sin tener que invertir exceso de dinero y por lo tanto no hacer de esa transformación algo inasequible.
Se trata de conseguir con ese cambio una metamorfosis radical pasando de una habitación especialmente aburrida o pasada de moda a una con un interiorismo actual utilizando piezas ya existentes, pero modificando su aspecto con pintura y una nueva organización del espacio, con lo que se ha actualizado al cien por cien.








Buscando inspiración: los antes y después. 
















