La envidiable casa romántica e hiper femenina.

05 enero 2015

Si el otro día publiqué un sofisticado loft con aires muy masculinos, hoy me voy al otro extremo y os enseño una preciosa casa super femenina en Nueva York y con todos los ingredientes para convertirse en una de las favoritas de este año que acaba de comenzar. 
Además tiene ese toque de moda, el color Marsala en las tapicerías del salón, que no es otro que el tono phantone elegido por los entendidos para el año 2015 y que vamos a ver en muchas de las tendencias para el interiorismo y posiblemente para las pasarelas de moda de todo el mundo a lo largo de este año. 
Esta preciosa casa dividida en tres plantas comunicadas por una escalera en blanco y negro con las paredes cubiertas por láminas y cuadros en los mismos colores,  es un ejemplo perfecto del romanticismo, con paneles de madera con escayolas en tono gris claro, apliques dorados, chimeneas neo clásicas y grandes ventanales con cuarterones, que componen junto con todas las delicadas piezas de la decoración ese ambiente tan femenino tanto en los detalles como en las esmeradas tapicerías. 









La cocina con cierto aire industrial está separada por una barra americana en los mismos tonos que el resto de paredes y es una continuación de integración de las tres partes que componen este único espacio de la primera planta: el salón, el comedor y la cocina, manteniendo una misma gama de colores para que nada dañe al ojo ni destaque demasiado. 




En las plantas superiores están los dormitorios, y el dormitorio principal es el summun de la elegancia, decorado en tonos muy similares, pero combinado con rosas fuertes y un estupendo cabecero en capitoné a juego con el sofá ubicado a los pies de la cama. 






Uno de los dormitorios infantiles mantiene la misma línea decorativa, pero sin perder ese ligero aire infantil que crecerá con su ocupante. 




Las conexiones de los dormitorios, los baños y todo el resto de los espacios que sirven de nexo de unión para las habitaciones demuestran una sabiduría innata por los detalles, el gusto por el color suave salpicado por tonos fuertes, salvo la excepción del baño de invitados, y la calidad en todos los materiales usados que convierten a este triplex en algo totalmente envidiable.
A mi,  por lo menos, me ha despertado esa envidia sana que me surge cuando veo espacios tan divinos como esta vivienda. ¿No os pasa a vosotros?  ;) 





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